Comienza la primavera y las temperaturas suben, el calor y los días soleados afectan tu cabello y aunque no te des cuenta la constante exposición al sol y agentes externos como el agua de mar, o el cloro de la pileta, por ejemplo, pueden maltratar tu cabello y generar problemas capilares.

Por eso te damos estos tips para que vayas preparando tu pelo y esté sano, fuerte y sedoso en verano.

Como ya sabemos, la belleza del pelo depende, en gran parte, de un cuero cabelludo en equilibrio. Esto es así ya que se trata de la zona donde el cabello nace y crece: por eso, debe estar bien cuidado y atendido desde la raíz. Es importante tener en cuenta que es ahí en la base donde se genera la calidad de nuestro pelo, así que si de verdad queremos un cabello hermoso, debemos comenzar por tener un cuero cabelludo saludable.

Para ello, es importante saber lo siguiente:

Shampoo: En el cuero cabelludo cohabitan una flora microbiana y microorganismos compuestos por diversos gérmenes, sumado a células muertas, impurezas y suciedad ambiental, exceso de grasitud o caspa, pero como no se ve, recibe menos tratamiento. Lavarlo con el primer shampoo que se tenga a mano, es el camino más seguro para estropearlo. Elegir el shampoo que tu cuero cabelludo necesita para liberarlo de las impurezas y secreciones acumuladas durante el día y mantener un ritmo de lavados cotidiano es el primer paso para mantenerlo balanceado.

Dieta: probablemente, ya estás pensando cómo contrarrestar los bizcochitos y chocolates del invierno para que los vestiditos primaverales vuelvan a quedar divinos sobre tu piel. Por eso es clave que tengas claro que el pelo no es ajeno a tu alimentación. Por lo tanto, además de la premisa fundamental de cuidar tu salud, es importante que sigas un régimen equilibrado en nutrientes que también se ocupen de mantener el pelo saludable. ¿Cómo? Con una dieta rica en oligoelementos, que cumplen un papel fundamental en la formación del pelo. ¿Dónde los encontrás? En los vegetales, las verduras, las legumbres y en los complejos vitamínicos.

Brillá: en la primavera comienza a brillar el sol, procurá que tu pelo no se quede atrás. Te lo decimos porque durante el invierno solemos perder algo de brillo debido a la falta de exposición al aire libre. El tema es así: la poca oxigenación que reciben las cutículas genera que el cabello se vea opaco y apagado. La única forma de recuperar la alegría perdida es buscar productos específicos que aporten brillo, volumen y reparación intensa.

No te “insoles”: ¡Cuidado con los excesos! Que tanto sol radiante tampoco venga a opacar el brillo que intentamos recuperar. A partir de la primavera, los rayos ultravioletas se hacen más peligrosos: a la par de aumentar el cuidado de la piel, debemos poner barreras para cuidar nuestra melena. El sol viene a dañar el cemento intercelular, que asegura la cohesión de las escamas que protegen el cabello. De ahí, entonces, que se vuelva más frágil, que las puntas se abran, que pierda fuerza y que se distorsione el color. Una vez más, además de accesorios como pañuelos y sombreros, te recomendamos las líneas especiales de productos de restauración y protección solar.

Si sos rubia, natural o artificial, deberás tomar mayores recaudos que las morochas. Es que el pelo claro tiene una estructura mucho más débil que el oscuro, que viene con una carga mayor de melanina que funciona como un doble filtro solar incorporado. De todas maneras, el cuidado aplica para todas sin importar si sus cabelleras son rojas, castañas o amarillas, en especial, para aquellas que pasaron por tinturas y decoloraciones.

Desintoxicá tu pelo: Para llegar al verano con un pelo lindo y tonificado, aprovechá las temperaturas cálidas para dejar que se seque al natural; tratá de lavarte el cabello día por medio para que no pierda sus aceites naturales; bajá un cambio con la planchita y el secador; estimulá la circulación con un último aclarado con agua fría y no dejes de tomarte unos cuantos minutos para un cepillado a conciencia.

Fuente: http://entremujeres.clarin.com