La salud y las emociones

Siempre tratar de sufrir menos, porque el optimismo y la alegría sanan y la angustia y la desilución enferman.

Esta no es sólo una frase hecha sin consistencia, ni un simple dicho popular; las más recientes investigaciones médicas lo confirman en su totalidad.

La sico-neuro-inmunología es precisamente la ciencia que estudia la manera en la cual las emociones influyen en el organismo de las personas y en particular en el sistema inmunológico.

Desde hace tiempo los investigadores vienen comprobando que emociones como la ira, el miedo o la soledad entre otros, tienen efectos negativos sobre la salud.

La universidad de Harward, en un extenso estudio de la vida de los pacientes cardíacos, comprobó que en las horas previas a que sufrieran un infarto, el 70% había tenido una situación que les había desatado un fuerte sentimiento de ira.

Cuando se atraviesan estados emocionales negativos, en especial por períodos prolongados, existe una mayor predisposición a contraer un amplio espectro de enfermedades, que abarca desde los graves problemas cardíacos hasta una intensa pérdida de cabello.

También las personas enfermas o con diversas alteraciones (caída de cabello), se defienden escasamente contra los males que lo aquejan y no luchan lo suficiente por sanarse.

Los estados mentales como vemos influyen sobre todos los aspectos de la salud, con mucha más intensidad de lo que por lo general se cree.

Los estado mentales negativos desencadenan mecanismos fisiológicos que inducen, por ejemplo, a las glándulas del hipotálamo y a la pituitaria a producir más hormonas esteroides que afectan la inmunidad de las células.

Hay además en estas circunstancias un aumento en la producción del cortisol (hormona que aumenta el estrés) y una disminución marcada en la producción de linfocitos y por consiguiente una menor actividad natural contra las células invasoras.

La duración en el tiempo de los estados mentales negativos agrava la indefensión del organismo frente a las agresiones externas, acelerando la disminución del número de glóbulos blancos.

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