3 técnicas de control emocional para combatir el estrés

El estrés es un estado de tensión física y mental que se genera como respuesta automática ante situaciones externas que son percibidas como amenazantes o demandantes. Se sabe que en sí mismo el estrés no es algo “malo” pues nos impulsa a conseguir objetivos e incluso puede ser saludable sí se sabe manejarlo eficazmente.

En un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, pero sí ésta se prolonga o intensifica se pueden experimentar serios trastornos físicos y/o emocionales afectando el desempeño diario de una persona en sus diferentes esferas de la vida.

Existen técnicas básicas de control emocional para hacerle frente al estrés, y éstas pueden utilizarse antes, durante o después de un acontecimiento estresante.

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1. Respiración profunda:

Esta técnica es muy fácil de aplicar y es útil para controlar las reacciones fisiológicas al enfrentar  situaciones emocionalmente intensas.

– Inspirá profundamente mientras contás mentalmente hasta 4

– Mantené la respiración mientras contás mentalmente hasta 4

– Soltá el aire mientras contás mentalmente hasta 8

2. Detención del pensamiento:

Esta técnica se centra en el control del pensamiento y para ponerla en práctica debes seguir los siguientes pasos:

– Cuando empieces a encontrarte incómodo, nervioso o alterado, prestale atención al tipo de pensamientos que estás teniendo, e identifiques todos aquellos con connotaciones negativas (centrados en el fracaso, el odio hacia otras personas, la culpa, etc.)

– Repetite a vos mismo “¡Basta!”

– Sustituye esos pensamientos por otros más positivos

El problema de esta técnica es que se necesita cierta práctica para identificar los pensamientos negativos, así como para darles la vuelta y convertirlos en positivos.

3. Relajación muscular:

Esta técnica  requiere entrenamiento previo siguiendo los siguientes pasos:

– Sentate tranquilamente en una posición cómoda. Cerrá los ojos.

– Relajá lentamente todos los músculos de tu cuerpo, empezando con los dedos de los pies y luego haz lo mismo con el resto del cuerpo hasta llegar a los músculos del cuello y la cabeza.

– Una vez que hayas relajado todos los músculos de su cuerpo, imaginate en un lugar pacífico y relajante (por ejemplo en una playa). Cualquiera que sea el lugar que elijas, imaginá que estás totalmente relajado y despreocupado.

Practicá este ejercicio tan a menudo como sea posible, al menos una vez al día durante unos 10 minutos en cada ocasión. Si te ha convencido la utilidad del ejercicio, recuerda que debes practicarlo para llegar a automatizar el proceso y conseguir relajarte en unos pocos segundos.

Finalmente, es importante considerar que las situaciones estresantes están presentes en nuestra vida cotidiana y evadirlas, negarlas o reprimirlas podrían ser factores desencadenantes de serios problemas de salud física y emocional a largo plazo.

Fuente: http://www.altonivel.com.mx

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